Sean agradecidos, sean inteligentes, sean limpios, sean verídicos, sean humildes y sean dedicados a la oracion.

2/01/2012 09:53:00 a. m. Posted In , , , , , Edit This 1 Comment »
Texto de un discurso dado a la juventud y a los jóvenes adultos solteros el 12 de noviembre de 2000 en el Centro de Conferencias en Lago Salado y transmitido vía satélite a toda la Iglesia.  fue la primera charla fogonera ala que fui en la iglesia donde  pasaron este  mensaje  ahora no lo encuentro en español  apenas lo vi en ingles pero  aun  me acuerdo puse algunas ideas y cosas que dijo Gordon B. Hinckley. Solo pondré partes  que me gustaron mas el mensaje es importante por eso les pongo el enlace para que lo puedan checar http://jovenesmormones.org/iglesia-mormona/profetas/sean_hinckley 

Les amamos mucho y oramos constantemente para tener la inteligencia para ayudarles.Su vida está llena de decisiones difíciles, de sueños, esperanzas y anhelos para encontrar aquello que les traerá paz y felicidad.

Y ahora aquí están ustedes, en el umbral de sus vidas maduras. Ustedes también se preocupan por los estudios; por el matrimonio, por muchas cosas. Les hago la promesa de que Dios no los abandonará si caminan por Sus senderos con la guía de Sus mandamientos.
Es cierto que ustedes enfrentan dificultades; toda generación que ha puesto pie sobre la faz de la tierra las ha enfrentado. Podríamos pasar la noche entera hablando sobre ellas, pero de todos los desafíos del pasado, los que tenemos hoy en día, creo yo, son los que se pueden controlar con más facilidad. Digo esto porque se pueden manejar. En gran parte, tienen que ver con decisiones de conducta individuales, pero esas decisiones se pueden tomar y seguir, y cuando eso ocurre, el desafío queda atrás.

Esta noche, confiaré en que sus maestros les den las notas excelentes, que espero se merezcan, mientras aprovecho la oportunidad para hablarles acerca de algunos puntos que empiezan con el verbo “ser”, los que les ayudarán a sacar calificaciones sobresalientes.
1. Sean agradecidos.
2. Sean inteligentes.
3. Sean limpios.
4. Sean verídicos.
5. Sean humildes.
6. Sean dedicados a la oración.

Sean agradecidos.
El hábito de decir gracias es la característica de un hombre o de una mujer educados. ¿Con quiénes no está complacido el Señor? Él menciona a aquellos que no confiesan Su mano en todas las cosas (véase D. y C. 59:21). Eso es, los que andan sin una expresión de gratitud. Mis queridos amigos, anden con gratitud en su corazón; estén agradecidos por las maravillosas bendiciones que poseen; estén agradecidos por las tremendas oportunidades que tienen; estén agradecidos a sus padres quienes se preocupan tanto por ustedes y quienes han trabajado tanto para sostenerles. Háganles saber que están agradecidos; den las gracias a su madre y a su padre; den las gracias a sus amigos; den las gracias a sus maestros; expresen agradecimiento a quienquiera les haga un favor o les ayude de cualquier modo.

Den gracias al Señor por Su bondad hacia ustedes. Den las gracias al Todopoderoso por Su Hijo Amado, Jesucristo, quien ha hecho por ustedes lo que ningún otro en este mundo podría hacer. Agradézcanle Su gran ejemplo, Sus grandiosas enseñanzas, Su mano extendida para elevar y ayudar. Reflexionen en el significado de Su Expiación. Lean en cuanto a Él y lean Sus palabras en el Nuevo Testamento y en 3 Nefi en el Libro de Mormón. Léanlas en silencio y luego mediten en ellas. Expresen a su Padre Celestial su profunda gratitud por el don de Su Hijo Amado.
Den gracias al Señor por Su maravillosa Iglesia restaurada en esta grandiosa época de la historia. Denle las gracias por todo lo que la Iglesia les ofrece; denle las gracias por amigos y seres queridos, por padres y hermanos y hermanas, por la familia. Permitan que un espíritu de agradecimiento guíe y bendiga sus días y sus noches. Llévenlo a la práctica; descubrirán que cosecharán maravillosos resultados.

Sean inteligentes
Ustedes están entrando en la era más competitiva que jamás haya existido; todo a su  alrededor es la competencia. Ustedes necesitan toda la educación posible. Pertenecen a una Iglesia que enseña la importancia de la educación académica; han recibido el mandamiento del Señor de educar sus mentes, sus corazones y sus manos. (D. y C. 88:78–80), son las palabras del Señor que les ama. Él desea que capaciten sus mentes y sus manos para que lleguen a ser una influencia para bien al seguir adelante con su vida. Y al hacerlo, al desempeñar sus tareas honorablemente y con excelencia, traerán honor a la Iglesia, ya que se les considerará hombres o mujeres de integridad, de habilidad y que hacen un trabajo de calidad. Sean inteligentes; no sean insensatos. Ustedes no pueden timar o engañar a los demás sin engañarse a ustedes mismos.

Una idea errónea nos tira en otra dirección. El movimiento que nos aleja de nuestro destino original puede ser muy pequeño, pero si se sigue, se convierte en una gran brecha y nos encontramos lejos de donde teníamos pensado llegar.
¿Han visto alguna vez uno de esos portones de granja de 5 metros? Cuando se abre, gira muy ampliamente. El movimiento en el extremo de las bisagras es muy leve, mientras que en el perímetro exterior el movimiento es inmenso. Mis queridos jóvenes amigos, son las cosas pequeñas sobre las que gira la vida lo que surte el mayor efecto en nuestra vida.
No hay duda, ninguna en lo absoluto, de que estudiar vale la pena. No arruinen su vida con atajos, mis queridos jóvenes amigos; si lo hacen, lo pagarán una, y otra y otra vez.

Sean limpios.
Vivimos en un mundo que está lleno de inmundicia y sordidez, un mundo que tiene todo el hedor de la maldad. Está por todos lados: en la pantalla de la televisión, en el cine, en la literatura popular, en  Internet. No se pueden arriesgar a verla, mis queridos amigos; no pueden permitir que ese veneno asqueroso les toque; manténganse alejados de él; evítenlo. 
Elijan a sus amigos con detenimiento; son ellos los que los llevarán en una dirección u otra. Todos desean tener amigos; todos necesitan amigos, y a nadie le gusta estar sin ellos. Pero nunca pierdan de vista el hecho de que son sus amigos los que los llevarán por los senderos que habrán de seguir.
Aunque deben ser amigables con todas las personas, seleccionen con mucho cuidado a aquellos que deseen tener cerca de ustedes; ellos les salvarán en situaciones donde ustedes tengan dudas para tomar una decisión, y ustedes harán lo mismo por ellos.
No desperdicien su tiempo en diversiones destructivas.

Acerca de los tatuajes. 
¿Qué otra creación es más maravillosa que el cuerpo humano? Cuán asombrosa es como la obra culminante del Todopoderoso.
Pablo, al dirigirse a los Corintios, dijo: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
“Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1 Corintios 3:16–17).
¿Pensaron alguna vez que su cuerpo es sagrado? Son hijos de Dios; el cuerpo de ustedes es la creación de Él. ¿Desfigurarían esa creación con representaciones de personas, animales y palabras?.
Si llevan un tatuaje, probablemente lo lleven consigo por el resto de sus vidas. Llegará el día en que se convertirá en algo vergonzoso para ustedes. Evítenlo. Nosotros, como sus Hermanos que les aman, les suplicamos que no se vuelvan tan irreverentes con el cuerpo que el Señor les ha dado.

Debo también decir algo sobre las drogas ilícitas. Ustedes saben lo que pienso en cuanto a ello. No me importa la variedad que exista: éstas les destruirán; ustedes se convertirán en sus esclavos. Una vez que estén en su poder, harán cualquier cosa para conseguir el dinero para comprar más.
Me quedé azorado al ver un programa de televisión y me enteré que en el 20 por ciento de los casos, los padres enseñaron a los hijos a usar drogas. No entiendo la insensatez de esos padres. ¿Qué futuro, aparte de la esclavitud de sus hijos, podrían ver en ellas? Las drogas ilegales destruirán totalmente a aquellos que se hagan adictos a ellas.
No tienen que experimentar con las drogas. Miren a su alrededor y vean los efectos que han tenido en otras personas. No hay necesidad de que ningún niño o niña Santo de los Últimos Días, o jovencito o jovencita, siquiera intente probarlas. Consérvense limpios de estas adicciones que alteran la mente y crean hábito.
 “Mi fortaleza es como la fortaleza de diez, porque mi corazón es puro” (Traducción libre, Alfred, Lord Tennyson, Sir Galahad, 1842, estrofa 1).

Mis queridos jóvenes amigos, en asuntos del sexo ustedes saben lo que es lo correcto; ustedes saben cuando están caminando por terreno peligroso, cuando es demasiado fácil vacilar y resbalar al foso de la transgresión. Les imploro que tengan cuidado, que permanezcan a una distancia segura del abismo del pecado al cual es tan fácil caer. Manténganse limpios de la tenebrosa y desilusionante maldad de la transgresión sexual. Anden a la luz de esa paz que se logra al obedecer los mandamientos del Señor.

Sean verídicos.
Shakespeare dijo: “Sé sincero contigo mismo, y de ello se seguirá, como la noche al día, que no puedes ser falso con nadie” (Hamlet, Acto primero, escena III). Tienen ustedes una herencia tremenda; tienen un grandioso origen de nobles ancestros. 
Qué maravilloso es pertenecer a una sociedad cuyos propósitos son nobles, cuyos logros son inmensos, cuya obra es edificante, incluso heroica. Sean leales a la Iglesia bajo toda circunstancia. Les hago la promesa de que las autoridades de esta Iglesia nunca les llevarán por el mal camino. Les llevarán por los senderos de la felicidad.

Sean humildes.
No hay lugar para la arrogancia en nuestra vida; no hay lugar para el engreimiento; no hay lugar para el egotismo. Tenemos que realizar una gran obra; tenemos cosas que llevar a cabo. Necesitamos dirección en la búsqueda de nuestra educación; necesitamos ayuda en la selección de una compañera o un compañero eternos.
El Señor ha dicho: “Sé humilde; y el Señor tu Dios te llevará de la mano y dará respuesta a tus oraciones” (D. y C. 112:10).
Qué promesa tan grande encierra esta declaración. Si nos despojamos del engreimiento, del orgullo y la arrogancia, si somos humildes y obedientes, entonces el Señor nos llevará de la mano y contestará nuestras oraciones. ¿Qué cosa más maravillosa podríamos pedir? No hay nada que se le compare.
Creo que los mansos y los humildes son aquellos que son enseñables; están dispuestos a aprender; están dispuestos a escuchar los susurros de la voz quieta y apacible para recibir guía en sus vidas. Ellos consideran la sabiduría del Señor superior a la de ellos mismos.

Sean dedicados a la oración.
No pueden salir adelante solos. Al ver esta vasta congregación, sé que son jóvenes que oran, que se ponen de rodillas y hablan con el Señor; saben que él es la fuente de toda sabiduría.
Ustedes necesitan Su ayuda, y saben que la necesitan. No pueden salir adelante solos; llegarán a darse cuenta de ello y a reconocerlo más y más con el transcurso de los años. De modo que vivan a fin de que con una conciencia tranquila puedan hablar con el Señor. Pónganse de rodillas y agradézcanle Su bondad para con ustedes y exprésenle los justos deseos de sus corazones. Lo milagroso de todo ello es que Él escucha; Él responde; Él contesta. No siempre lo hace como nos gustaría que lo hiciera, pero no tengo duda de que contesta.
Permanezcan erguidos, orgullosos de su herencia como hijos e hijas de Dios. Acudan a Él en busca de entendimiento y guía; vivan de acuerdo con Sus preceptos y mandamientos.
Ustedes pueden divertirse; ¡naturalmente que pueden hacerlo! Deseamos que se diviertan; deseamos que disfruten de la vida. No queremos que sean santurrones; queremos que sean saludables y estén contentos; que canten, bailen, se rían y sean felices.
Pero al hacerlo, sean humildes y dedicados a la oración, y las sonrisas del cielo destilarán sobre ustedes.
Gordon B. Hinckley, “El consejo y la oración de un profeta en beneficio de la juventud”, Liahona, enero de 2001, pág. 2)

Casi lo copie todo espero les guste ....

les dejo el vídeo en  ingles